Historia

Los trapenses en s’Arracó

El 1810 una comunidad de monjes trapenses, huyendo de la Revolución francesa, se instala en Mallorca. El canónigo Pere Roig pone a su disposición la propiedad que tenía en el Valle de Sant Josep de s’Arracó, que desde entonces se conoce como La Trapa.

Los trapenses, además de los votos de pobreza y castidad, hacían voto de silencio. A La Trapa solo el «fraile del pan», que se dedicaba a recoger limosna, tenía relación con otras personas y por eso vivía en una cabaña alejada del monasterio, a Cala Sanutges, a un lado del camino que lleva hasta el Coll de La Trapa.

La obra de transformación del valle fue espectacular. La construcción de los bancales y el sistema de captación de agua les permitió cultivar cereales, legumbres, verduras y frutales. Posiblemente contaron con la ayuda de constructores de bancales mallorquines, pero ellos ya tenían experiencia y conocimientos de las técnicas agrícolas y de conducción de agua.

La Trapa después de los trapenses

Fueron muy pocos los años en que los trapenses permanecieron en Mallorca. El año 1813 una parte de la comunidad abandona la isla y el resto lo hace definitivamente el 1824. Desde entonces la propiedad de La Trapa ha cambiado de propietario en varias ocasiones. El monasterio se transformó en explotación agrícola y sufrió varios cambios y adaptaciones a los nuevos usos. Se construyeron más bancales y otras edificaciones.

A mediados del siglo XX se abandonó la explotación y los edificios empezaron a degradarse.

El GOB adquiere La Trapa

A finales de los años ’70 del siglo pasado se trama sobre este enclave una clara amenaza en forma de proyecto de parcelación y urbanización. Con el objeto de evitar la destrucción del hábitat que hubiera supuesto la ejecución de ese proyecto, el GOB se plantea una ambiciosa y novedosa iniciativa: la adquisición de un espacio natural para su conservación y protección. Para ese desafío el GOB crea e impulsa los Amics de La Trapa, que fue un instrumento muy importante en la adquisición del espacio.

Reconocimiento a Xesc Moll, en el centro, impulsor de la compra de la Trapa

Pero este sueño no tendría el valor que se le otorga si no fuera por el efecto dinamizador que tuvo sobre la sociedad civil local (particulares, empresas, instituciones públicas, asociaciones…) y el apoyo de varias entidades conservacionistas nacionales y extranjeras (WWF, Frankfurt Zoological Society, International Fund for Monuments…).

En un momento en que en Mallorca no era una situación común adquirir un espacio natural para asegurar su protección, el GOB y Amics de La Trapa pusieron en marcha una iniciativa novedosa: una suscripción popular. Esta fuente de recursos se complementó con una subasta de obras de arte y, sobre todo, con aportaciones económicas decisivas entre las cuales destaca la de la Sociedad Zoológica de Frankfurt, que permitió finalizar los pagos asegurando así la operación de compra.

La importancia de la propuesta transciende la simple adquisición y protección, dado que la principal entidad conservacionista de las Islas Baleares consiguió implicar a la sociedad (particulares, empresas, instituciones públicas, asociaciones…) en un proyecto común que no se limitó a la compra, sino que ha continuado con su gestión posterior.

Además de la garantía de conservación gracias a su compra por parte del GOB, con posterioridad la Trapa ha recibido la protección de varias figuras legales. Así, en estos momentos la finca está amparada por las figuras de Zona de Especial Protección para las aves (ZEPA), Zona de Especial Conservación (ZEC) y Paraje Natural, y además forma parte también de la Sierra de Tramuntana Patrimonio Mundial.

Los incendios forestales

Los dos grandes incendios forestales que ha sufrido la finca desde su adquisición por parte del GOB marcan su historia reciente, y hacen introducir cambios en la gestión del espacio dirigidos a la recuperación forestal.

El 1 de junio de 1994, una quema agrícola no autorizada en una finca vecina se descontroló, y a lo largo de tres días arrasó unas 1.300 hectáreas del término municipal de Andratx, entre las cuales se contó la totalidad de la superficie forestal de la Trapa.

El proceso de recuperación forestal avanzó lentamente, a causa de la carencia de sol fértil a algunas zonas, consecuencia de la erosión generada por este incendio y otros del pasado.

Cuando 20 años más tarde el proceso de reforestación ya había avanzado bastante, el 26 de julio de 2013, a consecuencia de los restos de una barbacoa realizada por un vecino de Andratx, se inicia a Sa Coma Calenta un incendio forestal que, a lo largo de quince días, quemó más de 2.300 hectáreas de la Sierra de Tramuntana, afectando a tres municipios (Andratx, Calvià y Estellencs) y convirtiéndose en el peor incendio hasta el momento en las Islas Baleares. El fuego, que llegó a La Trapa la madrugada del sábado 27, quemó el 50% de la finca y una parte muy importante del trabajo realizado por el GOB para la recuperación del espacio a lo largo de los diecinueve años anteriores.

La Trapa hoy

De la mano del GOB y gracias a la colaboración del voluntariado, La Trapa avanza actualmente en la recuperación de las consecuencias del último incendio, trabajando en la recuperación de la finca y de su cubierta vegetal. Paralelamente se impulsan con fuerza las otras líneas de trabajo, entre las que destacan la recuperación de los espacios arquitectónicos, la restauración del patrimonio etnológico y la gestión del uso público. En el apartado «Proyecto» ofrecemos información más detallada.