Forestal

Frente a un incendio forestal se plantean dos grandes desafíos: la recuperación de la cubierta vegetal (para evitar la erosión y la pérdida de biodiversidad) y la amenaza de las plagas forestales.

Dado que la base de los esfuerzos debe ir encaminada al favorecimiento de la regeneración natural, no se puede pretender en ningún caso suplir la capacidad de recuperación de las propias comunidades vegetales, forjada a través de una evolución condicionada tanto por fuegos como por su adaptación a los ramoneos de los herbívoros.

Así, con el objeto de ejercer como punto de apoyo de la capacidad de regeneración de la naturaleza, las líneas de acción posteriores a este último incendio son:

a. Determinar el grado de afección y disponibilidad de sustrato en las diferentes zonas afectadas.

b. Tala y desbrancado de parte de los pinos (una vez hayan liberado las piñas sus reservas de semilla) y disponerlos perpendiculares a la pendiente para que puedan retener parte del sustrato que las lluvias puedan arrastrar.

Se dejarán pinos quemados de manera estratégica para mantenerlos como atalayas para las aves.

c. Distribución de semillas para dar soporte a la regeneración natural.

Distribución de semillas de rápido crecimiento para la sujeción del sustrato.

d. Arar y sembrar los bancales con un objetivo múltiple:

– Paisajístico

La gestión agrícola en medio de las zonas quemadas.

– Infiltración

Minimización de la erosión por escorrentía superficial y recarga de las fuentes de mina.

– Mantenimiento de la zona de discontinuidad (compartimentación del bosque)

– Mejora de la biodiversidad

Debido a la gran extensión de territorio afectada por el incendio sólo en La Trapa se dispone de puntos de agua y zonas de pasto tanto para la fauna sedentaria como para la numerosa ornitofauna que, camino del norte de África, encuentra en La Trapa y La Dragonera su último punto de «recarga».

El hecho de disponer de pastos en los bancales supone un punto de atracción que da lugar a una interesante dinámica de alimentación-excreción, y por tanto siembra, de las aves que visitan la finca y ayudan a la dispersión de las semillas. No sólo del cereal que se pueda sembrar sino, sobre todo, de las semillas que puedan ingerir de las numerosas zonas verdes que, afortunadament, han quedado en la finca.

e. Restituir los cierres perimetrales de las zonas agrícolas.

f. Restituir toda la red de impulsión, distribución y extinción para poder mantener la reserva contra incendios, poder regar los frutales y distribuir el agua del estanque y el algibe a las casas.

g. Continuar con el control de cabras.

Serán de gran ayuda para una mejor restauración forestal los resultados observados de las experiencias que se llevaron a cabo tras el incendio de 1994:

1. Parcelas de seguimiento de la regeneración con cerramiento perimetral

Para valorar el estado de la regeneración natural se procedió a la creación de seis estaciones de control en base al seguimiento de unas áreas de 100 m2 perimetralmente acotadas. De este modo se posibilitó la realización de un estudio de la evolución de la vegetación post-incendio, para así poder valorar posibles intervenciones.

Este seguimiento no sólo aportó información sobre la recolonización vegetal del entorno, sino también sobre la afección de las cabras asilvestradas tan comunes en estas sierras. Así, y por comparativa con otras parcelas-control en zonas abiertas, se pudo observar que el 90% de los pinos de regeneración tenían serias afecciones por ramoneo de cabras.

La densidad de cabras óptima para un paraje como el de La Trapa se establece en 0,1 individuos/hectárea, mientras que la densidad real detectada ha sido de entre 0,35 y 0,65 individuos/hectárea.

2. Medidas para amortiguar el efecto de las cabras asilvestradas

Tanto las reforestaciones como la regeneración natural se han visto condicionadas por las cabras. Ello obligó a la colocación de protectores individuales de rejilla (principalmente para pinos y acebuches), a la habilitación de cerramientos perimetrales y al control de la población de cabra.

Una vez analizados los esfuerzos llevados a cabo y los resultados de las diferentes medidas de control, se ha descartado el uso futuro de protectores individuales por su impacto visual, por el elevado consumo de recursos (mucho mayor que un cerramiento perimetral) y por su reducida practicidad (caso de resistir la presión de los herbívoros, sería necesario renovar constantemente los protectores par adaptarse al crecimiento del árbol hasta alcanzar el porte apropiado).

Respecto a los cerramientos perimetrales, hay que tener en cuenta que precisan de una fuerte inversión inicial y que deben estar sujetos a una gestión periódica para evitar el «efecto corral» (entrada accidental de individuos que quedan atrapados en su interior y acaban devorándolo todo). Aun así, dan mejor resultado que los protectores individuales.

Para la gestión de la sobrepoblación de cabra en La Trapa se han diversificado las actuaciones, utilizando tanto captura por arma de fuego como habilitación de corrales de captura pasiva, además del tradicional sistema utilizado en Mallorca a través del empleo de perros y lazos.

3. Semillado aéreo de pino

El lanzamiento de semillas desde una avioneta por parte de la Consejería de Medio Ambiente supuso una mayor disponibilidad de semilla latente para poder ir regenerando el espacio. Este sistema imita de manera puntual el mismo proceso de colonización que utilizan los pinos.

El éxito de las siembras aéreas y de la regeneración natural de pino fue tal que se tuvo que llevar a cabo una paulatina entresaca de jóvenes pinos debido a lo limitado de los recursos hídricos y de nutrientes de la zona.

4. Semillados manuales

A la regeneración natural se le añadió también  un apoyo en forma de aporte de semillas de forma manual.

Teniendo en cuenta las necesidades de cada especie (algunas semillas precisan de un proceso de pregerminado), no hay que olvidar la competencia que se presenta por parte de la entomofauna, la cual puede influir significativamente en los resultados debido a la predación que pueda realizar sobre un recurso tan atractivo como pueda ser la dispersión ingente de semillas.

Por otro lado se llevó a cabo una experiencia de dispersión de frutos de encina (Quercus ilex) y chaparro (Quercus coccifera). En este caso, la continuada predación sobre las bellotas por parte de ratas y ratones hizo descartar la utilización de dicho sistema.

5. Plantación de especies autóctonas arbóreas y arbustivas

Con la colaboración de Greenpeace y en el marco del Proyecto «Echado Raíces», se llevaron a cabo tres experiencias de plantación por bosquetes de diecisiete especies diferentes (donde destaban las encinas, algarrobos, madroños, acebuches, matas, lechetreznas, olivillos, mirtos, aladiernos y boj) en zonas especialmente degradadas y donde se consideró importante recuperar la biodiversidad botánica anteriormente inventariada.

El cómputo medio de pervivencia de los plantones fue de un 40%. Vistas las condiciones del terreno, dicha experiencia se consideró todo un éxito.

Posteriormente se llevó a cabo una nueva experiencia a modo de réplica de la anterior, pero con un resultado desigual (una pervivencia de tan solo un 26%) que se atribuyó a la baja pluviometría, a lo que se añade la elevada desecación por los vientos reinantes y numerosas afecciones debido a la predación por parte de conejos.

Dicha actividad consistió en la plantación mediante ahoyado manual de especies arbustivas y arbóreas, al igual que se realizó un semillado manual con otras tantas especies.

Con ello se pretendía incrementar la cobertura vegetal en una zona de especial afección por la reducida regeneración natural, la baja disponibilidad del sustrato y la afección por pastoreo incontrolado de cabras asilvestradas.

El área donde se llevó a cabo el proyecto abarcaba 10 hectáreas, y disponía de un cerramiento perimetral que aseguraba en gran medida la pervivencia de las plantas.

Estos resultados se confrontaron a los de las zonas control donde no se desarrolló ninguna acción de reforestación y donde tan solo actuó la regeneración natural. Las conclusiones apuntaron, en general, a una necesidad de reforzar dicha regeneración como el sistema más efectivo para la recuperación de las comunidades vegetales, si bien continúan existiendo zonas donde por diferentes razones (elevada erosión, tránsito habitual de herbívoros…) se hace precisa una actuación exhaustiva con el objeto de preservar la regeneración natural y/o aportar nuevos individuos o especies; en general el balance de las intervenciones no deja de ser positivo, pero siempre como un complemento de la regeneración.

6. El papel de la ornitofauna

Siendo la dispersión natural de las semillas un aspecto clave en la recuperación forestal de la Reserva Biológica, es necesario dar apoyo a un grupo animal especialmente activo y necesario para esta acción: las aves.

Proyecto Forestal Trapa

Hay ciertas medidas que se pueden llevar a cabo para favorecer aún más la presencia de las aves y la efectividad de sus acciones de dispersión: la disponibilidad de agua, alimento, refugio y atalayas.

Tras el incendio se trabajó con el objetivo de sembrar la totalidad de las zonas agrícolas para así poder ofrecer alimento a la fauna. También se habilitaron puntos de agua.

También hay ciertas aves que precisan de espacios donde poder nidificar y un buen oteadero desde el que puedan buscar más alimento. En el primer caso se construyeron cajas nido de diferentes tamaño de entrada con el objeto de hacerlas atractivas a un mayor número de especies. Respecto del tema de los oteaderos, se optó por mantener suficientes árboles quemados derechos de modo que las aves pudiesen mantener su actividad en dicho estrato.

7. Gestión de los residuos forestales

Tras consultar con varios profesionales y ver diferentes experiencias se optó por no retirar la madera. La extracción de los fustes hubiese supuesto un elevado coste económico, una migración de materia orgánica, erosión y una mayor exposición de las plantas a los elementos (viento, sol y predadores).

8. Silvicultura preventiva

Con el objeto de prevenir el avance de un posible futuro incendio, se habilitó una zona cortafuegos aprovechando la franja agrícola que separa la finca en dos vertientes. Recuperando ese espacio se consiguió crear una zona de discontinuidad entre zonas boscosas.

Proyecto forestal La trapa

Al contrario de los cortafuegos convencionales, este espacio se mantiene mediante el laboreo agrícola, apoyado por prácticas de silvopascicultura preventiva con burros y ovejas mallorquinas que controlan la densidad de vegetación ruderal (mayoritariamente Ampelodesmos).

En los caminos adyacentes se realizó una faja auxiliar con el objetivo de que fueran, como así ocurrió en el incendio de 2013, las zonas agrícolas y los caminos los puntos de apoyo desde los que se pudo luchar contra el fuego.

9. Sistemas de extinción

Se aprovechó la recuperación del caudal de las fuentes de mina existentes en La Trapa y se habilitó un depósito de incendios de 270 m3 que puede ser utilizado tanto por medios aéreos de extinción (helicópteros) como de manera directa por medios terrestres, a través de la red hidráulica que circunda las zonas de mayor presión antrópica y que permite su uso en caso de incendio.

Esta reserva de agua, unida a otro depósito de incendios de 40 m3 y el equipamiento de extinción formado por dos bombas de impulsión, un kit de extinción transportable, las mangueras y demás material auxiliar, conformaban el equipo de primera intervención capaz de iniciar las tareas para poder combatir un fuego en sus inicios, hasta la llegada de las unidades de intervención de los bomberos.

La Trapa contaba el 26 de julio de 2013 con todo el equipamiento para una primera intervención en caso de incendio, pero los elementos (proximidad del fuego a zonas habitadas, fuerte viento, poca humedad, terrenos con mucha pendiente y no fácil acceso) se pusieron en contra e impidieron la actuación de los medios de extinción. La madrugada del sábado 27 de julio el fuego volvió a entrar en la finca quemando el 50% de su superficie.