Arquitectónica

Uno de los grandes valores de esta Reserva Biológica es la huella arquitectónica dejada por sus antiguos pobladores. Los leñadores dejaron sus carboneras y hornos de cal, los agricultores construyeron cientos de bancales que permiten el aprovechamiento agrícola de la finca y los monjes nos legaron un monasterio, un molino harinero y el original sistema de captación de agua.

Con el propósito de recuperar los elementos arquitectónicos tradicionales, se han llevado a cabo intervenciones sobre los bancales, el molino harinero y el sistema de captación de agua.

Bancales

Proyecto Arquitectónico Trapa

Una vez laboreadas de nuevo las superficies agrícolas, eliminando así el factor erosivo, las tareas se han centrado en la restauración paulatina de los bancales más afectados.

Las labores desarrolladas han sido las de desmonte de las paredes destruidas, selección de los materiales (tierra, piedras de relleno y drenaje y piedras talladas) y posterior retauración de las mismas.

Molino harinero

Molino Harinero

Para su rehabilitación, al molino se le cambiaron las vigas y se restauró la totalidad de la cubierta. Igualmente se recuperó el antiguo empedrado y se hicieron ciertas intervenciones con el objeto de consolidar el rejuntado interior.

trapa_gen09 017

trapa_gen09 015

Sistema de captación de agua

c2

El sistema de captación (basado en el qnat árabe) permite infiltrar el agua de lluvia, drenarla y conducirla a un punto de captación. Por ello es tan importante no tan solo conservar el sistema de aprovechamiento del agua (canalizaciones), como el hecho de facilitar la infiltración del agua al sistema mediante el laboreo agrícola de los bancales.

Se ha restaurado la antigua canalización cerámica que llevaba el agua al monasterio y al lavadero, y se conservan diferentes salidas que permitían el riego de diferentes bancales donde se encontraban los huertos de hortaliza que abastecían a la comunidad.

Con el objeto de recuperar el extinto caudal de las fuentes, al inicio de la gestión de la Reserva se procedió al desbroce, subsolado y laboreo de los bancales ubicados en el valle en una cota superior a las fuentes de mina, además de realizarse una primera restauración de la canaleta cerámica de interconexión entre las minas y el estanque exterior.

Más recientemente, con la colaboración de la Fundación Banco Santander, este estanque se sometió a un proceso de limpieza, restauración e impermeabilización, de forma que se ha podido recuperar su determinante papel como depísito regulador de todo el sistema de captación y aprovechamiento, por cuanto recoge la totalidad del agua drenada del valle y permite su distribución a otros puntos de almacenaje y riego.

Asímismo, en el marco de dicha colaboración con la Fundación Banco Santander, se ha interconectado la fuente superior y el estanque para conseguir un flujo de agua hacia este mediante una tubería, procediéndose también a la limpieza del lecho y cuenca de captación de la mencionada fuente superior.

Toda esta intervención ha permitido una optimización del caudal de las fuentes, incrementando exponencialmente su aprovechamiento.

Aplicación de técnicas de bioconstrucción

Sobre el antiguo monasterio se intervino hace más de una década con el objeto de consolidar la ruina y evitar el paulatino deterioro de la misma.

Posteriormente, en el marco del convenio firmado con el Consell de Mallorca, se preparaba un proyecto para iniciar la restauración de la totalidad del edificio, con el objetivo de destinarlo a refugio de montaña, integrado en la ruta de excursionismo denominada GR 211, y con espacios destinados a la investigación y educación ambiental.

Una vez rescindido el convenio con el Consell de Mallorca, se pretende la restauración de una parte importante del edificio que permita disponer de la infraestructura necesaria para poder ofrecer un espacio de pernocta a los visitantes y senderistas, a la vez que se habilitan zonas para las acciones de educación, sensibilización y voluntariado ambientales.

Pero el objeto de la intervención no es tan solo llevar a cabo una restauración del patrimonio arquitectónico, sino el de aprovechar la oportunidad para poner en práctica una restauración siguiendo un modelo de bioconstrucción, en el que tienen cabida las técnicas y materiales tradicionales, así como la implementación de nuevos materiales pra la adecuación de edificaciones respetuosas con el entorno, equilibradas en los recursos y con un balance energéticamente positivo.

Con estas pautas se realizó la restauración en la caseta del Frare del Pa, donde la antigua estancia de un solitario monje, que tenía encomendada la tarea de pedir limosna por la comarca, se ha convertido en un pequeño refugio, dedicado también a observatorio ornitológico, dada la privilegiada situación de esta edificación, aislada y junto a un punto de agua.

En este proyecto se recuperó el uso del mortero de cal sustituyendo al convencional cemento, se utilizó corcho natural como material de aislamiento térmico y se aplicó una lámina higroscópica con el objeto de impermeabilizar el tejado sin efectos de condensación.

Pequeñas intervenciones que recuperan antiguos materiales o técnicas constructivas y que a su vez incorporan nuevos avances. Todo ello persiguiendo un modelo constructivo más sostenible y de bajo impacto.