Historia

Los trapenses

La llegada de los monjes trapenses en 1810 supone, no tan sólo la adopción de una nueva toponimia, sino que se considera el punto de partida para la transformación del agreste entorno en un vergel.

Imagen cedida por la Fundación Banco Santander

Las estrictas normas de la comunidad, donde ni tan sólo los monjes pueden hablar entre ellos, hacen que los trabajos de construcción y movimiento de tierras a lo largo de los pocos años en que el monasterio estuvo habitado (en 1824 se marchan los últimos integrantes de la orden) transformasen el valle de manera espectacular.

La construcción de amplios y elaborados bancales y el destacado conjunto de fuentes de mina (espectacular ejemplo de la ingeniería hidráulica inspirado en el qnat arabe) les permitió plantar frutales y cultivar cereales y todo tipo de verduras. Posiblemente contaron con la ayuda de bancaleros mallorquines, pero ellos ya tenían experiencia y conocimientos de las técnicas agrícolas y de conducción de agua aplicados en diferentes monasterios por toda Europa.

Para el aprovechamiento del cereal construyeron también una enorme era y un modesto molino harinero, con una tipología constructiva única en Mallorca.

Tras la partida definitiva de los últimos integrantes de la comunidad monástica, la finca fue legada a la Diputación provincial y posteriormente vendida en pública subasta. En este momento se inicia un periodo de profunda transformación del monasterio, el cual es adaptado a las necesidades derivadas de la explotación agrícola del entorno por parte de diferentes familias de agricultores.

De este modo surgen nuevas construcciones en forma de hornos para la fabricación de cal, carboneras y nuevos bancales. A mediados del siglo XX se abandonó la explotación agrícola y con la partida de los últimos moradores se inicia el lento y definitivo deterioro del antiguo monasterio, del que ahora tan sólo quedan las ruinas.

historia de La Trapa

El GOB ​​adquiere La Trapa

A principios de los ochenta se cierne sobre este enclave una clara amenaza en forma de un proyecto de parcelación y urbanización. Con el objeto de evitar la destrucción del hábitat que hubiese supuesto la ejecución de dicho proyecto, el GOB se plantea una ambiciosa y novedosa iniciativa: la adquisición de un espacio natural para su conservación y protección. Para este desafío el GOB cuenta con el apoyo de la asociación Amics de La Trapa que fue un aliado en la adquisición y en la gestión del espacio.

Pero este sueño no tendría el valor que se le otorga si no fuese por el efecto dinamizador que tuvo sobre la sociedad civil local (particulares, empresas, instituciones públicas, asociaciones…) y el apoyo de diversas entidades conservacionistas nacionales y extranjeras (WWF, Frankfurt Zoological Society, International Fund for Monuments…).

En un momento en que en modo alguno era popular tener que adquirir un espacio natural para asegurar su protección, el GOB y Amics de La Trapa pusieron en marcha una iniciativa del todo novedosa: una suscripción popular. Así, toda la gente que quería colaborar en la iniciativa, podía comprar una participación valorada en 10.000 ptas.

Esta fuente de recursos se complementó con una subasta de obras de arte, donativos varios, venta de lotería y, sobre todo, con unas aportaciones económicas decisivas entre las que destaca la de la Sociedad Zoológica de Frankfurt, que permitió finalizar los pagos asegurando así la operación de compra en el año 1990, tras 10 años de ingentes gestiones para la consecución de los necesarios recursos.

La importancia de la propuesta trasciende la simple adquisición y protección, dado que la principal entidad conservacionista de las Islas Baleares consiguió implicar a la sociedad en un proyecto común que no se limitó a la compra, sino que ha continuado con su gestión a través del voluntariado ambiental.

Mientras tanto, La Trapa se convierte en el primer espacio natural de las Islas Baleares que goza de una figura de protección en base a su declaración de Refugio para la Fauna (porción de tierra donde está vetada la práctica de la caza) y su integración en la Red Europea de Reservas Biológicas Privadas (EUREL).

En la actualidad la Reserva está declarada Zona de Especial Interés para las Aves (ZEPA), forma parte del Paraje Natural de la Serra de Tramuntana y es un Lugar de Interés Comunitario (LIC), formando parte de la Red Natura 2000.